Se
puede decir, que el origen de la banca comienza en Inglaterra en el siglo XIX,
después de que el banco de este país aceptara su responsabilidad en la
estabilidad del sistema bancario, y dejara atrás la preocupación por obtener ganancias
de carácter privado.
Después
de esto, alrededor del mundo se fueron fundando bancos comerciales “especiales”
que recibían privilegios del gobierno tal como el poder de emitir moneda, luego estos adquirieron las funciones de Banca
Central, y gracias a su buena reputación, a su disposición como tenedores de
las reservas de oro de sus países, a su aptitud para lograr economías mediante
la reunión de reservas a partir de un sistema bancario de corresponsales, y a
la capacidad de proporcionar dinero en efectivo extra
Mediante
operaciones de redescuento, esos bancos se fueron convirtiendo en bancos de
banqueros, en prestamistas de última instancia en las crisis de liquidez
(Capie, 1995: 9). Ahora bien, es en el siglo XX que producto de la
gran depresión y de la primera y segunda guerra mundial que los gobiernos
decidieron adoptar políticas intervencionistas estableciendo así Bancos
Centrales o haciéndose cargo de los ya existentes y de los consejos monetarios.
Hoy
en día, la Banca Central enfrenta el reto de alcanzar una
mayor transparencia y de rendir cuentas detalladas a la sociedad, sobre todo en
lo que respecta a los aspectos operativos de su política monetaria. Ganar
credibilidad, fortalecer su institucionalidad y dar certidumbre a los agentes
económicos son las metas de lo que podría denominarse la nueva Banca Central
(Capie, 1995: 49).
Por
otra parte, en la historia de nuestro
país se puede decir que siguiendo una línea de tiempo, el Banco nacional
establecido por la Ley 39 de 1880 que fue un ente de capital mixto, puede
considerarse como antecedente remoto de las actuales instituciones monetarias
de Colombia (liquidación 1894); más adelante, en 1905 encontramos que gracias
al presidente Rafael Reyes se establece el Banco Central que tenía funciones de
emisión, giro y deposito (características muy similares al del Banco Nacional);
y que producto de la suspensión del privilegio de la emisión es que a partir de
1909 comienza su liquidación; y es a partir del año de 1923 que el Banco de la República inicia labores, estableciéndose como un banco de emisión, giro,
depósito y descuento y como banco de bancos de quienes recibe depósitos y a
quienes hace préstamos y descuentos, el Banco de la República es, en sentido
estricto, el primer y único Banco Central que ha existido en Colombia.
Finalmente,
es importante añadir que es a partir de la Constitución de 1991 que se establece
a la Junta Directiva del Banco de la República como autoridad monetaria, cambiaria
y crediticia; la cual se encuentra integrada por siete miembros; y que es la responsable
de la dirección de las funciones del Banco de la República, las cuales
corresponden en un todo a un Banco Central moderno que deben ejercerse en
coordinación con la política económica general, y que año tras año debe fijar
metas de inflación decrecientes; Igualmente, a través de la carta se le
prohibió al Congreso ordenar créditos a favor del Estado o de los particulares,
instaurando así la independencia del Banco de la República frente al gobierno,
para lo cual la normatividad garantiza al Banco autonomía administrativa, funcional,
instrumental y técnica.
BIBLIOGRAFIA
CEFP. La banca central y su papel en la
economía. Disponible en: < http://www.cefp.gob.mx/intr/edocumentos/pdf/cefp/2009/cefp0462009.pdf >
HERNANDEZ CAMARRA, Antonio. La banca central en Colombia. Banco Nacional
(1880), Banco Central (1905), Banco de la República (1923). Disponible en: < http://www.banrepcultural.org/node/32756 >


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